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Siempre he encontrado difícil “camuflar” un televisor en una sala, sobre todo en las casas cuya decoración es rústica o antigua… los televisores son de un diseño más moderno que rompe con esa armonía.
Me parece que la presencia del aparato rompe con la calidez del ambiente que debería de dar una sala familiar. Por eso siempre he pensado que mientras más se pueda esconder dentro de la sala, mejor. Sin embargo, esta idea de caballete-rack me parece espectacular. Espero que no se abra de patas, nomás.
Cuando te ganes la Tinka, cómpratelo aquí. Si no, anda a un anticuario.